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Rayna Villaseñor

es una sobreviviente de un intento de suicidio. esta es su historia

Rayna Villaseñor

es una sobreviviente de un intento de suicidio.

“Sobreviví un intento de suicidio.”

Yo entrevisté a Rayna Villaseñor en Detroit, MI el 29 de julio, 2017. Ella es una madre y estudiante universitaria. Ella es de la tribu Quechan del sur de California, y también se identifica como hispana y negra. Ella fundó Native Cry Outreach Alliance. Ella tenia 37 años en el momento de nuestra entrevista. Puede leer su historia en ingles aqui.

Soy una sobreviviente de doble pérdida por suicidio. Mi sobrina murió por suicidio a los diecinueve años. Un mes después, perdí a mi mejor amigo de veintisiete años en un suicidio accidental. Antes de que estas dos historias llegaran a mi vida, yo también lo intenté en el 2004. Estaba en un matrimonio muy infeliz y no saludable que comenzó cuando yo era demasiado joven. Ambos éramos demasiado jóvenes. Mi situación se intensificó hasta el punto en el que no quería vivir más. Traté de quitarme mi propia vida.

En ese momento, en realidad llegué muy, muy cerca de lograrlo. Pero no tardé más de cinco segundos en darme cuenta de que había cometido un error. Dentro de esos cinco segundos, literalmente, escuché a mis hijos cuando eran niños. Eran pequeños bebés. Los escuché llorar pero no estaban cerca de mi. Creo que si no hubiese escuchado su llanto, probablemente no estaría aquí hoy.

Busqué un poco de ayuda – entré a un hospital donde estuve internada como dos semanas. En ese tiempo, tuve que descubrir quién era. Aún así, todavía me tomó varios meses antes de buscar la ayuda que necesitaba para seguir adelante y separarme de mi ex-marido. Era una lucha diaria viviendo bajo esa nube oscura.

La gente me preguntaba por qué lo hize. Ellos decían, “¿Por qué hiciste eso? Tenías niños – eres egoísta ¿No pensaste en nadie más?

Cuando estás en ese túnel oscuro, bloqueas a todos porque tu dolor es muy fuerte. Crees que eres una carga para todos los demás. Tus hijos estarían major sin ti. Tus seres queridos estarían mejor sin ti. No pensé en nadie más. Puedes llamarlo egoísta. Yo trato de llamarlo “curar mi propio dolor de una forma u otra.” Un dicho dice: “Puede que tus seres queridos se hayan ido, pero su dolor comienza inmediatamente después.” La cuestión es que nadie sabe hasta que estás en los  zapatos del otro. Especialmente viniendo de una reserva de Nativo-Americanos, es un tabú hablar sobre estas cosas. Pero en este punto, nadie habla de esto de todas maneras, así que entonces ¿por qué no hablarlo?

Ese fue mi primer intento. El siguiente fue porque estaba bebiendo mucho y pensaba en los seres perdidos que amaba, y lo intenté de nuevo. Ese intento fue aterrador porque realmente no me desperté durante dos días. Tal vez tres días. Eso me asustó.

Han pasado aproximadamente siete años desde que he estado libre de herirme a mi misma (autolesiones), y todavía es una lucha diaria. No voy a mentir. No es fácil, pero veo el dolor que mis sobrinos y sobrinas todavía enfrentan. Veo el dolor en los ojos de mi madre desde que lo intenté la primera vez. Ella ya tiene setenta y un años. Prefiero estar aquí hasta que ella se vaya, para que sepa que crió a una persona fuerte.

 

Des: Hiciste alusión anteriormente a tener experiencia con la violencia doméstica. ¿Cómo se relaciona esa experiencia con los pensamientos suicidas?

Rayna: Cuando sientes que intentas hacer todo lo mejor que puedes, y tu persona no se da cuenta de que tiene a alguien especial en su vida y te trata como si fueras basura, está en el fondo de tu mente todo el tiempo.

Tu piensas: “No estoy haciendo un buen trabajo como esposa. No estoy haciendo un buen trabajo como madre,” entonces piensas – “¿Por qué estar aquí?” Constantemente alguien te dicta quién eres y qué estás haciendo.

Pero no lo culpo completamente. Puedo asumir mi parte de la responsabilidad. Pude haberlo evitado defendiéndome y luchando por mi misma, pero siendo tan joven, sin saber la diferencia, lo tomé una y otra vez durante más o menos siete años.

Ahora estamos en un punto en el que nuestros hijos son adolescentes y actuamos como co-padres lo mejor que podemos. Ambos tenemos vidas diferentes ahora. Me volví a casar. El hombre con el que estoy ahora (y durante los últimos trece años) me salvó. Él mas o menos me volvió a enseñar que es el amor. Sin él, siento que me hubiera perdido.

Des: ¿Cómo saliste de tu relación anterior?

Rayna: Finalmente, dije que ya era suficiente, que ya no estaba enamorada y necesitaba descubrir quién era –  porque habíamos estado juntos desde que teníamos dieciséis años. Fue un tiempo muy largo. Fue una lucha alejarme, pero finalmente pude hacerlo y decir: “Mira, ya es suficiente.”

No quería que mis hijos pensaran: “Oye, está bien tratar a las mujeres de esta manera”, o que mi hija cayera en el mismo ciclo y encontrara a alguien que no la respetara. Prefiero mostrarles que debes ser respetada por lo que eres.

Des: ¿Y que piensas de haber sido acosada sexualmente? ¿Cómo encaja eso con tu experiencia de suicidio?

Rayna: Haber sido acosada sexualmente fue difícil. Yo tenía catorce años. Sé que no fue mi culpa, pero lo que sucedió en ese momento, lo llevé a diferentes relaciones. Esa es la parte mala: Tener dificultades entendiendo que el hombre con el que estás ahora no es el hombre que te lastimó o te hizo daño en ese entonces. Pero creo que a veces es como un efecto dominó, especialmente con algo así.

Des: ¿Como todos estos traumas acumulándose?

Rayna: Sí. Honestamente, mi madre también me confesó que ella tambien vivió muchos traumas. Cuando estoy sentada pensando en todo lo que he vivido, mi madre tambien lo vivió. Y mi abuela. Siento que ese trauma histórico puede pasar de generacion en generacion, así que estoy tratando de educar a mi hija de catorce años: No le tengas tanto miedo a la vida, pero sé consciente de lo que te rodea. Esto también podría pasarte a ti, y si pasa, asegúrate de buscar ayuda.

Des: Sí, una de cada seis mujeres ha sido agredida sexualmente a lo largo de su vida.

Rayna: Sí, y creciendo en la reservacion, las estadísticas son muy altas. Existen defensores y grupos de apoyo, pero aún así, es muy difícil saber lo que está sucediendo.

Des: Háblame sobre la cultura y el suicidio en la comunicad Nativo-Americana, ¿cómo jugó un papel en tu vida, lo que pasaste y cómo lo superaste?

Rayna: Bueno … ¿tienes suficiente tiempo? Va a ser una larga historia.

Des: Es una pequeña pregunta, ¿verdad? Una pequeñita.

Rayna: Sí. Bueno… crecer en una reserva y saber que lidiaste con asalto sexual e intentos de suicidio, eres juzgado. O sino juzgado, puedes ser condenado por tus acciones –  pero las personas que te condenan no conocen la historia de cómo llegaste a ese punto.

Es un tabú hablar de estos temas en esa cultura. Nadie quiere hablar porque temen que se propague como un cáncer. Pero sabes qué, en este momento, muchas personas no están hablando de esto. Pero pasando por ese trauma de agresión sexual, además de intentar quitarme la vida, la noticia se regó en la reserva como un incendio. Algunas personas dijeron: “¿Por qué lo hiciste? ¿Cómo no lo lograste?

Fue muy difícil que mi familia se burlara de mi. Es como, “¿Cómo puedes burlarte de esta situación? Pudiste haber perdido a tu ser querido.”

Fue devastador, pero no miré hacia abajo. No caminé con la cabeza colgando. Miré hacia arriba.

Todos tenemos nuestros pasados. Cuando vienes de una comunidad pequeña, se supone que deben cuidarse los unos a los otros como una familia, no estar en contra de todos. Que estés ahí para ayudar y apoyar.

Y sé que este tipo de situacion no es solo en mi reserva. Está en muchas reservas, así como en comunidades nativas urbanas que viven en las grandes ciudades. Yo soy de un pueblo pequeño. Y viniendo de una gran ciudad, sí, es difícil. Te molesta mentalmente, especialmente si vives en una reserva.

Des: Las tasas de suicidio son altas entre las comunidades de Nativo-Americanos en todo el país.

Rayna: Sí, son muy altas. Después de que perdimos a mi sobrina, quería hacer algo.

Mi esposo me preguntó: “¿Por qué trataste de quitarte la vida?”

Le dije: “Seré honesta; quería que mis llantos fueran escuchados. Quería que alguien me escuchara, que supiera que estaba sufriendo un poco de dolor.” Nadie me había hablado del suicidio. Nadie me había hablado de la depresión. Nadie me había hablado de la depresión posparto después de tener hijos. Le dije: “Solo quería que alguien me ayudara porque estaba tratando de ayudarme a mí misma.”

Antes de intentar quitarme la vida, llamé a cinco personas. [Quería] que alguien dijera: “¿Estás bien?” La última llamada fue mi madre. Ella dijo: “Nena, tengo que ir al médico. Hablamos más tarde.”

Le dije: “Está bien.” No dije: “No lo harás,” pero dije: “Está bien,”

El hospital donde ella estaba fué el mismo hospital al cual me llevaron de emergencia. Terminé siendo llevada en una silla de ruedas porque estaba un poco fuera de conocimiento, y me pasaron justo al lado de mi mamá. Ella preguntó: “¿Qué pasa con ella?” Puedo recordarla vagamente.

Ella corrió a la sala de urgencias donde me bombearon el estómago. Ella tenía mi mano agarrada y me preguntó: “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?”

Eso es todo lo que recuerdo.

Pero antes de ir por esa ruta, traté de llamar a alguien [que dijera] “¿Estás bien? ¿Necesitas hablar? Sí, todos tenemos redes sociales. Todos podemos intercambiar mensajes, darle a “like” a comentarios, pero de vez en cuando, hay que levantar ese teléfono. Es mucho mejor escuchar una voz en vivo.

Des: Sabemos que las comunidades Nativo-Americanas están experimentando algo que está aumentando las tasas de suicidio más en reservas que en otras áreas. ¿Cuál crees que es la diferencia cultural entre estos dos lugares?

Rayna: Cuando la gente me pregunta por qué las tasas son tan altas en las reservas, les trato de dar una idea visual. Imagínate meterte en una caja. Estás siendo criada en un lugar de cuatro esquinas en el que nunca se suponía que estuvieras metido. Con los Nativos-Americanos, toda la tierra era de ellos; y las reservas se convirtieron prácticamente campos de prisioneros de guerra – como, “Oye, quédate aquí, te estamos limitando tu tierra.”

No tienes mucho en este pequeño lugar, y hay un alto nivel de alcoholismo, abuso de drogas, acoso sexual, violencia doméstica, incesto, violación … ¿Cómo puedes sentir que hay esperanza? Muchas personas pueden ver la esperanza, pero es muy pequeña. Le estás dando a esa persona un pequeño lugar para moverse y maniobrar. Es difícil validar que hay algo más por el que luchar.

Honestamente, por mucho tiempo pensé que el mundo solo era reservas. El segundo lugar que viví fue Las Vegas, y yo estaba como, “Wow. Hay muchas personas que no son nativos que viven cerca.” Me sorprendió. Mudandome aquí a Michigan, estaba aun más sorprendida. “¡Hay árboles!” Todo lo que había visto antes era “cardos.”

Pero imagínate quedarte en ese lugar pequeño, siempre viendo el alcoholismo y todo lo otro que dije. Es difícil imaginar que existe esperanza y ayuda. Estoy tratando de educar a la gente en que hay un mundo más grande y oportunidades por que luchar. Puedes tener esperanza. Puedes obtener ayuda. Hay esperanza halla afuera.

 

Des: Mencionaste que fuiste la primera persona en tu reserva de contar tu historia.

Rayna: Sí. Honestamente, siento que fui la primera persona en mi reserva que admitió el intento de quitarme la vida, de hablar sobre la vida de mi sobrina, de hablar sobre la vida de mi mejor amigo… La razón por la que quiero contar mi historia y hablar hasta que se me ponga la cara azul, es porque no quiero que nadie más se sienta solo.

Desde que abrí esa puerta en mi casa, recibo a mucha gente que me envía mensajes. Ellos me dicen: “Lo pensé; No lo intenté, pero lo pensé .”

Yo trato de hacer que vean que está bien. Está bien pensar en eso. Eres humano. Es posible que todos tengan ese tipo de pensamiento en algún momento. Se trata de acción. Si sientes ese impulso, que esa acción viene, detente, respira. Les digo que tomen tiempo. Mira un reloj y ve cuánto dura ese sentimiento. Si no es más que cinco segundos, entonces estás bien. Si es más largo, es cuando necesita buscar ayuda. Llamar a alguien.

 

Des: Háblame sobre lo que es ser un sobreviviente de una pérdida y de un intento de suicidio, estar a ambos lados de la situacion.

Rayna: Para mí, poder tener ambos… Es extraño decirlo, pero me siento bendecida. Puedo brindarle una luz a aquellos que quieren saber el motivo.

Hablé con una amiga de Facebook que estaba lidiando con la pérdida del padre de su hijo. Ella tenía el dolor y la ira, y quería saber: “¿Por qué? ¿Por qué?”

Le dije: “No puedo darte sus motivos, pero esta es mi historia.”

La forma en que se lo expliqué fue que, cuando lo intenté, me estaba mirando un espejo en un baño y mirando directamente a mis propios ojos, no podía ver nada. No podía ver mi propia imagen. Así de aterrador era. Creo que estaba mirándome a mis propios ojos para tratar de ver algo. Cuando hice lo que hice, escuché a mis hijos llorando y no estaban a la vista. Eso me sacó de mi mente y vi mi propia imagen, pero ya era demasiado tarde. Fue muy tarde.

Ella me preguntó: “¿Como pudiste seguir con el intento escuchando el llanto de tus hijos?”

Los escuché después. Estaba en una zona donde ni siquiera oía mi aliento. No vi mi propia visión. No pensé en nadie. Ni siquiera podía pensar en mí misma al mismo tiempo. Y no soy débil. Soy un individuo fuerte.

Cuando estás en esa zona, en ese lugar oscuro donde ni siquiera puedes ver tu propia imagen, no hay palabras para explicar los por qué. Los que se han ido, que murieron por suicidio, se llevan los por qués con ellos. No ayuda a nadie a preguntar los por qué, porque ya se han ido. Esa es la parte difícil de explicar.

Todavía duele hasta el día de hoy, pero sé que mientras más me enfoco eso, no sirve para nada. No los hace descansar.

Des: ¿Qué cosas buenas han salido de tu intento de suicidio? ¿Qué cosas buenas han resultado de todos estos traumas por los que has pasado?

Rayna: …Tengo tres nietos ahora. Tengo una familia muy grande. Sé que se hará más grande. Quiero verlos crecer. Quiero ver a sus hijos. Quiero ayudar a todos los que pueda para mostrarles que la vida vale la pena vivir. Tener un pasado que es a la vez malo y bueno me da la fuerza para seguir adelante. Para poder ayudar a otros…

Des: ¿Todavía tienes pensamientos suicidas?

Rayna: No te voy a mentir, todavía si. El pensamiento corre por mi cabeza. Pero luego me detengo y trato de hacer cualquier clase de técnica que pueda. Por ejemplo, técnicas de respiración. Suena cursi, pero me acuesto y trato de escuchar mi propio aliento. Si eso no funciona, le envío un mensaje de texto a alguien y les digo: “Oye, ¿puedes llamarme? Estoy teniendo un mal momento.” Me siento mal porque no quiero sentirme como una carga, pero en ese momento, es como – “Diablos, voy a molestarte. Por favor llámame.” Si no lo hago, el peor enemigo son mis pensamientos.

No me gusta el diagnóstico, pero cuando estaba internada en el hospital, me diagnosticaron trastorno bipolar. Yo estaba como que, “¿Qué es eso? ¿Sera otra enfermedad nueva sobre la que debo leer? No quiero buscar eso.” Honestamente, todos lidiamos con algo. Solo lo veo como otro regalo que tengo que soportar.

Des: ¿Sigue siendo el suicidio una opción para ti?

Rayna: ¿Suicidio? No, no más. Me tomó mucho tiempo decir eso. He estado con mi esposo por trece años. De esos trece años, durante diez años de nuestro matrimonio, él constantemente preguntaba: “¿Qué te hace feliz?”

Yo decía, “Diablos, no sé”, así que busqué en Google: “¿Qué hace feliz a una persona?”

Lo gracioso es que hay un lugar en San Francisco que se llama Project Happiness. Randy Taran creó este proyecto el cual pregunta: “¿Qué significa la felicidad para ti?” Su currículum se basa en un sistema de siete puertas sobre lo que la felicidad significa para ti. Eso me ayudó mucho. Fue emocionante leer su libro y ver su documental que la llevó por todo el mundo, incluso para entrevistar al Dalai Lama, Richard Gere y George Lucas.

Mi felicidad ahora no es solo mi familia, como mis nietos y mi esposo. Mi felicidad ahora es poder vivir la vida al máximo. Después de todos estos años, finalmente decir eso me hace sonreír.

Des: ¿Qué te gustaría decirle a alguien que lea o vea tu historia?

Rayna: Solo piénsalo. Piénsalo antes de tener esa noción de “¿Es el suicidio una opción para mí?” Si das ese paso, esa acción, ¿qué va a lograr? No tienes que pensar en tus seres queridos. Piensa en ti mismo. Si sientes que tu dolor es demasiado fuerte para tolerarlo, busca ayuda. Si todavía no te sientes preparada para buscar esa ayuda, dale tiempo. Esa ayuda vendrá en diferentes formas. Podría ser ese extraño que te dio una sonrisa en la calle. Esa es una forma de ayuda que tienes que esperar.

Des: Dime más sobre las razones por las que cuentas tu historia.

Rayna: Me ayuda a mejorar y mantenerme sana. Es mi propia medicina, si eso tiene sentido. La gente tiene el don de hacer reír a la gente, y yo los llamo gente de la medicina porque esa risa tiene el poder de curar. Me imagino que puedo contar mi historia cien, diez mil veces más, y si una persona puede decir: “Si ella lo logró, yo también puedo. Si ella trató de suicidarse y está hablando hoy, sé que no tengo que intentarlo porque puedo recibir ayuda. Hay ayuda ahí afuera.”

Esa es la cosa. Intento compartirlo tanto como pueda porque no quiero que alguien tenga que atravesar mi difícil camino. Quiero que sepan que no tienen que tomar ese camino rocoso. Que hay ayuda. Hay esperanza. Así que trato de contarlo todo lo que pueda, a quien me quiera escuchar.

Creo que, en el fondo de mi mente, también trato de hacerlo para que mi hija y mis hijos sepan que tienen una madre fuerte que aunque pudo haber caído un par de veces en su pasado, puede ser ese modelo a seguir para que sepan que nunca te das por vencido en la vida.

 

Des: Háblame más sobre el trauma generacional. Lo tocaste brevemente, pero quiero saber más al respecto.

Rayna: Mi abuela era alcohólica. También lidió con trauma de abuso, violencia doméstica, asalto sexual y violación. Mi madre también lidió con eso, como lo hice yo. Tengo una hija y ella tiene catorce años, pero le hablo como si tuviera treinta. No voy a endulzar las cosas. A mis hijos les hablo bien claro para que no se sorprendan cuando algo traumático entre en sus vidas. Les mostraré cómo lidiar con eso.

Es un ciclo que puedes romper, siempre y cuando eduques a tus hijos y compartas esa fundación de tu pasado para que no cometan el mismo error o pasen por el mismo camino que tu pasaste.

Des: ¿Tus hijos saben que has intentado?

Rayna: Ellos saben que lo intenté. Les dije por qué. No mentí. Les deje saber. Sé que se supone que no debes decir cómo sucede el intento de suicidio, pero yo les dije como lo hice. Les dejé saber por qué lo hice y dónde lo hice. Les hice saber que estaba muy enferma después de que lo hice.

Creo que, en un momento dado, mi hijo mayor me preguntó: “¿Por qué no nos amamas?” La cuestión es que sí los amaba. Pensé que les estaba haciendo más justicia no siendo la carga de una madre que sentía que estaba loca y que no estaba haciendo nada correctamente. Me sentí horrible por esos siete años, sin saber lo que estaba haciendo tan mal.

Les dije: “Ustedes no tienen que tomar ese camino. Vale la pena vivir la vida. Ustedes pueden hacerlo. Van a tener dificultades durante toda la vida, pero se trata de cómo se manejan esas luchas.”

Así que sí. Les dije a mis hijos cómo [intenté]. No me miran diferente. Pensé que lo harían. Siento que cuanto más se esconde y barren las cosas debajo de la alfombra y se usa el método “lo que sucede en esta casa se queda en esta casa,” [más] necesita uno abrirse. Todo el mundo tiene esqueletos en sus armarios, pero no es necesario que los mantengas allí.

Des: Secretos. Odio los secretos.

Rayna: Si.

Des: Hay una noticia en este momento sobre dos padres que se quitaron la vida. Tenían dos hijos pequeños y dejaron notas que decían que se trataba de atención médica. Gran parte de la reacción a esto ha sido lo terribles que eran, lo egoístas que eran, lo malos padres que eran.

Rayna: Guau.

Des: He escuchado más de una vez de personas que eran padres cuando intentaron que han recibido esa crítica. ¿Qué le dirías a alguien que tiene hace esa crítica?

Rayna: Honestamente, nunca se sabe hasta que estas en los zapatos de esa persona. No juzgues. Nadie tiene el derecho de juzgar. Siempre bromeo y le digo a mi esposo, “no me juzgues. Solo Papá Noel puede juzgarme.” La verdad es que nadie sabe hasta que estás en sus zapatos.

Es la misma pregunta. “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” Nunca se sabe, porque se llevan la respuesta con ellos. ¿Te va a ayudar si terminas encontrando el por qué? ¿Te sentirás mejor?

La gente dice que la intimidación (bullying) causó a este o aquél a morir por suicidio. Realmente no. No lo sabes hasta que oigas toda la historia detrás de lo que llevó a eso a esa persona. En una de mis clases tuvimos que hablar sobre el suicidio. Todo el mundo argumentó que fue la intimidación lo que lo causó. La intimidación llevo a la persona a eso. Y yo digo, “Bueno, ¿Por qué no volver a la historia? ¿Quizas algo sucedió? ¿Quizas vieron a su perro ser atropellado por un automóvil? Quizás eso desencadenó esto. Nunca se sabe. Tal vez lo hizo. Quizás no fue así.”

Es como juzgar a alguien sin conocer la historia. No me gusta eso tampoco.

Des: La intimidación es la narrativa de estos momentos, y realmente me molesta porque minimiza algo que es muy complejo.

Rayna: Exactamente.

Des: Si, seguro que fueron intimdados. ¿Y que mas? ¿Que mas hay?

Rayna: El caso es que, como dije, soy multirracial. Soy Nativo-Americano, Hispana y Negra. No podía encajar en el lado nativo. No podía encajar en el lado Mexicano. No podía encajar en el lado negro. Pero la cuestión es, que te intimidan de los tres lados. Eres intimidado por cualquiera. En cierto modo, es bueno porque te prepara a como la vida te va a intimidar en un futuro. Tienes que aprender a tomar los golpes.

Des: ¿Siente que ser multirracial contribuyó a su tendencia suicida? ¿Si es así, cómo? Hablas de no sentir que encajas.

Rayna: Realmente no. Mi mentalidad en el momento de mis dos intentos fue más por el trauma histórico en mi familia, pasado de generación a generacion. Espero que la ayuda le estoy dando a mi hija para que pueda hablar con un consejero/terapeuta, logrará sacarle parte de la agresión, tristeza, o cualquier otra cosa que esté pasando dentro de ella. Si hubiese tenido esos recursos, esa ayuda, probablemente me hubiese ayudado mucho. Mucho de eso tenía que ver con el alcoholismo, la violencia doméstica, el asalto sexual. Todo en mi pasado, poco a poco me afectó.

 

Des: ¿Por qué la mayoría de las personas no pueden ponerse en los zapatos de alguien que se siente suicida? Casi todos los sistemas de creencias enseñan que debes ponerte en los zapatos de otra persona para que puedas entender por lo que están pasando pero, por alguna razón, no podemos hacerlo con el suicidio. ¿Qué nos impide ser capaces de empatizar de esa manera?

Rayna: Honestamente, [miedo.] Un miedo como, “lo pensé y me avergüenzo de haberlo pensado”, o tal vez, “estoy avergonzado porque alguien en mi familia lo ha hecho o pensado en ello.” Es como si no pudieran meter los pies en los zapatos de otra persona porque están luchando contra sus propios demonios dentro de ellos mismos.

Honestamente, es solo ese miedo. Dando un paso adelante, hablando sobre ello — me llevó mucho tiempo admitir que era un paciente hospitalizado. ¿Por qué? Porque no quería que el estigma de la enfermedad mental se quedara atrapado en mí. No quería que alguien dijera: “Dios, está loca.” No quería eso.

Entonces dije: “Estoy cansada de esconderme. Soy quien soy, y si te gusta, entonces genial. Si no lo haces, entonces puedes irte, porque estoy en una edad en la que no me importan si me juzgan!

 

La historia de Rayna está patrocinada por una subvención del hope & grace fund, un proyecto de New Venture Fund en asociación con la marca mundial de cuidado de la piel de las mujeres, philosophy, inc. Gracias a Alison Rutledge por proporcionar la transcripción a la entrevista de Rayna, a Patricia Sheppard por traducir, y a Sara Wilcox y Paula Garcia por editar.

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